BENIDORM lleva a sus Santas hasta el Mediterráneo: una tradición que nace del corazón y mantiene vivas sus raíces
Cada mes de octubre, Benidorm se convierte en el escenario de una celebración muy especial. Las Santas Alodía y Nunilón recorren sus calles hasta llegar a la playa de Poniente, donde la fe, los recuerdos y el cariño por una tierra lejana se unen frente al mar Mediterráneo.
Hay tradiciones que no necesitan cientos de años para convertirse en algo importante. Basta con que nazcan del corazón de las personas, que se celebren con ilusión y que los mayores enseñen a los más jóvenes el valor de mantener vivas sus raíces.
Eso es precisamente lo que está sucediendo en Benidorm con las Santas Alodía y Nunilón.
Gracias al esfuerzo y al cariño de la Asociación de las Santas Alodía y Nunilón, una costumbre profundamente arraigada en Huéscar, Granada, está encontrando un nuevo hogar junto al Mediterráneo.
De las montañas de Granada a las playas de Benidorm
Cada año, durante el mes de octubre, los vecinos y devotos se reúnen para acompañar a sus queridas Santas en un recorrido lleno de emoción.
Este domingo 11 de octubre de 2026, a las 12 de la mañana, la comitiva partirá desde la Colonia Madrid de Benidorm. Los portadores llevarán sobre sus hombros las imágenes de Alodía y Nunilón, recorriendo la avenida Jaime I hasta llegar a la playa de Poniente.
Será un camino lleno de recuerdos, de miradas emocionadas y de ese sentimiento tan especial que tienen quienes un día dejaron su pueblo, pero nunca olvidaron sus costumbres.
Porque muchos de los que hoy viven en Benidorm tienen sus raíces en Huéscar y en otros pueblos de Granada. Y aunque la vida los haya llevado lejos de su tierra, sus tradiciones siguen viajando con ellos.
El momento más emocionante: las Santas llegan al mar
Uno de los instantes más esperados llegará cuando la comitiva alcance la orilla de la playa de Poniente.
Allí, los portadores entrarán en las aguas del Mediterráneo llevando las imágenes de las Santas, recordando una antigua costumbre que se celebra en Huéscar durante sus fiestas.
Aunque popularmente se conoce como «mojar a las Santas», las imágenes permanecerán protegidas del agua para evitar que sus tallas puedan sufrir daños.
Lo que en Huéscar se vive junto a las aguas de sus acequias, en Benidorm se transforma en una escena diferente, con el Mediterráneo como protagonista.
Y es precisamente ahí donde esta nueva tradición adquiere un significado muy especial.
Las Santas han viajado simbólicamente desde las tierras de Granada hasta el mar de Benidorm.
Dos lugares separados por cientos de kilómetros, pero unidos por el cariño de las personas que mantienen viva esta devoción.
Una tradición que habla de nuestros mayores
Detrás de esta celebración hay algo mucho más importante que una procesión.
Está el recuerdo de los abuelos, de los padres, de las familias que llegaron a Benidorm buscando trabajo y nuevas oportunidades.
Personas que construyeron aquí sus hogares, que criaron a sus hijos y que ayudaron a convertir Benidorm en la ciudad que conocemos hoy.
Pero que nunca dejaron de sentir orgullo por el pueblo donde nacieron.
Y ahora, gracias a esta celebración, sus hijos y sus nietos pueden conocer una pequeña parte de aquella historia familiar.
Porque una tradición no desaparece mientras haya alguien dispuesto a recordarla y compartirla.
Una devoción con siglos de historia
Las Santas Alodía y Nunilón fueron dos hermanas cristianas que vivieron en el siglo IX y que, según la tradición, murieron por defender su fe en el año 851.
Con el paso de los siglos se convirtieron en las patronas de Huéscar y Puebla de Don Fadrique, dos localidades granadinas donde despiertan un enorme cariño y devoción.
En Huéscar, su romería es uno de los acontecimientos más queridos. Durante el recorrido, los romeros mantienen la antigua costumbre de introducir a las Santas en las aguas de las acequias, un gesto tradicionalmente relacionado con las peticiones de agua para las cosechas.
Una costumbre que ahora encuentra en Benidorm una nueva forma de celebrarse.
Benidorm, una ciudad que también abraza las tradiciones de quienes llegan
Benidorm es una ciudad abierta, donde conviven personas procedentes de muchos lugares de España y del mundo.
Y esa mezcla de culturas y costumbres es una de sus grandes riquezas.
La celebración de las Santas Alodía y Nunilón demuestra que las tradiciones no tienen por qué quedarse únicamente en el lugar donde nacieron.
Pueden viajar, crecer y encontrar nuevos espacios donde seguir emocionando a las personas.
Lo que hoy se está construyendo con ilusión podría convertirse, con el paso de los años, en una de esas citas que los vecinos esperan cada octubre.
Una celebración que no pretende sustituir las fiestas de Huéscar, sino rendirles homenaje desde el cariño y la distancia.
Una tradición que merece continuar
Cuando las Santas regresen de la playa de Poniente y sus portadores vuelvan a recorrer las calles de Benidorm, habrá terminado uno de los momentos más especiales de la jornada.
Pero quedará algo mucho más importante: el orgullo de haber compartido una historia, de haber recordado a quienes ya no están y de haber enseñado a las nuevas generaciones que las raíces nunca deben olvidarse.
Porque las tradiciones no se mantienen vivas solamente con imágenes, procesiones o celebraciones.
Se mantienen vivas con personas que sienten, que recuerdan y que aman aquello que recibieron de sus mayores.
Y mientras en Benidorm haya una familia que recuerde a Huéscar, unos portadores dispuestos a llevar a sus Santas y unos vecinos que quieran acompañarlas, esta hermosa tradición tendrá motivos para seguir creciendo.
¡Vivan las Santas Alodía y Nunilón! ¡Viva Huéscar y viva Benidorm!
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